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Crohn

 

 
La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tracto GI, desde la boca hasta el ano. Es más común que afecte el final del intestino delgado (el íleon) donde se une con el colon. La enfermedad de Crohn puede aparecer en “parches”, afectando algunas áreas del tracto GI mientras que otras quedan completamente intactas. En la enfermedad de Crohn la inflamación se puede extender incluso hacia dentro de la pared intestinal, aquejando el espesor del intestino.

 

 

 

 

 

 

 

A medida que la pared intestinal se va inflamando y ulcerando, va perdiendo también su capacidad de reabsorber el agua que pasa por el colon por medio de los desechos alimenticios. Esta incapacidad de reabsorción del agua es la que produce la diarrea. Por otro lado, la ulceración de la pared intestinal puede provocar sangrado, dando como resultado heces sanguinolentas. La pérdida de sangre puede llegar a causar anemia (conteo bajo de los glóbulos rojos). La mayoría de las personas con enfermedad de Crohn sienten urgencia por ir al baño y sufren de dolor abdominal y cólico. Esto conduce a la pérdida del apetito y de peso la cual, junto con la anemia, produce fatiga. Los síntomas pueden variar de una persona a otra, y también pueden ir de leves a severos.

 

 

 

En vista de que la enfermedad de Crohn es un padecimiento crónico, los pacientes pasan por periodos en los que la enfermedad rebrota y causa síntomas (brote o activación). Los periodos en los que los pacientes no sufren de ninguna aflicción de la enfermedad se conocen como remisión y se dan entre un periodo de activación y otro, y pueden pasar meses e incluso años entre una activación y otra. Aunque, eventualmente, los síntomas regresan.

 

 

 

 

 

 

Los síntomas y complicaciones posibles de la enfermedad de Crohn varían, dependiendo de qué parte del tracto GI se ve afectada. Los cinco tipos de enfermedad de Crohn son:

Colitis de Crohn (granulomatosa): afecta solamente el colon.

Enfermedad de Crohn gastroduodenal: afecta el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino delgado).

Ileítis: afecta el íleon (la última sección del intestino delgado).

Ileocolitis: es la forma más común de la enfermedad que afecta el colon y el íleon

Yeyunoleítis: produce parches desiguales de inflamación en el yeyuno (la mitad superior del intestino delgado).

 

 

 

 

 

 

Enfermedad de Crohn obstructiva/fibroestenosante: por lo general sigue un patrón de brotes (o activaciones) y remisiones de manera crónica. Se caracteriza por la constricción o estrechamiento del intestino.

Enfermedad de Crohn luminal: se refiere a aquella que causa cambios inflamatorios en el lumen o tubo del intestino.

Enfermedad de Crohn fistulante: las fístulas son canales anormales entre dos bucles del intestino, o entre el intestino y otra estructura (como la vagina, la vejiga o la piel). En la enfermedad de Crohn, el riesgo de desarrollar fístulas es de un 20% a un 40%. La probabilidad de desarrollar este patrón fistulante de enfermedad depende del lugar y complejidad de las fístulas.
Fístula: La inflamación puede provocar la formación de úlceras dentro de la pared del intestino u otros órganos. Estas úlceras se pueden extender por todo el grosor de la pared de la víscera y formar un túnel (fístula) hacia otra parte del intestino, entre el intestino y otro órgano, o hacia la superficie de la piel.

Estenosis: Es el estrechamiento de una sección del intestino causada por cicatrización y que puede llevar a la oclusión intestinal.
 
Absceso: Es una acumulación de pus que se puede desarrollar en el abdomen, la pelvis, o alrededor de la zona anal.
 
Intestino perforado: La inflamación crónica debilita tanto la pared del intestino que se puede llegar a hacer un hoyo.
Malabsorción y desnutrición.

 

 

 

Deficiencias nutricionales: Se pueden desarrollar debido a la incapacidad de absorber nutrientes como las proteínas, vitaminas y grasas.
 
Por favor consulte a su médico para conocer otras posibles complicaciones.


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